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En
1908 las vías del Ferrocarril Central Norte
llegaron por la Puna a la frontera, se construyo
la estación limítrofe y un viaducto de tres
arcos sobre el río de la Quiaca, dándosele a
la estación el nombre del río que hace de límite
natural. Con el correr del tiempo La Quiaca
fue creciendo, adquiriendo mayor importancia
a partir de mediados del siglo XX. Del otro
lado a su vez surgió al mismo tiempo la localidad
de Villazón, nombre que se le dio en homenaje
al presidente boliviano Eliodoro Villazón.
Ciudad
fronteriza rodeada por dos ríos, uno de los
cuales es límite con Bolivia. Las construcciones
se alzan en un valle rodeado de cerros y son,
en su mayoría, de adobe revocado o de ladrillos
muy comunes de la zona norteña. Constituye motivo
de curiosidad para el turista la forma de vida
de la población, con su tipismo, las carácterísticas
vestimentas de los coyas y el activo comercio
de productos regionales.
Yacimiento
arqueológico Sansana
Eric Boman fue
el primero en visitar las ruinas de Sansana.
Se dice en su obra de 1.908 que sobre una colina
a cuyo pie corre un arroyose veían viejas pircas
formando recintos cuadrangulares de dos por
dos metros de largo. Se encontraron 2 entierros
de adultos y una de un niño en posición acuclillada.
Además, existe una importante colección de materiales
arqueológicos está en posesión del párroco Luis
Massing.
Ubicación:
se encuentra muy
próximo a la ciudad de la Quiaca.
Accesibilidad
al lugar: camino
de tierra, caminando.
Época del año que se puede visitar:
todo el año. En
verano se puede llegar a dificultar el acceso
por lluvias.
Actividades
que se pueden realizar:
observación, sacar fotos, caminatas, cabalgatas.
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