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:::: EXODO
- 23 de Agosto
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| Aniversario
del Éxodo jujeño |
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aquellos tiempos duros, en que la muchedumbre jujeña
tuvo que ser de acero, el Alto Perú se nutría de lo
que es hoy nuestro Norte. Mellada en Huaiqui, por la
deslealtad, la luciente alabarda de nuestro ejército,
la invasión era fatal. Y el plan de Belgrano fue perfecto,
contando con el heroismo de todo ese norte. No fue una
improvisada marcha ni una huida impostergable, era una
retirada trágica. Fue un plan completo, admirablemente
ejecutado, a base esencial de aquel pueblo de hierro:
había que dejar el norte sin recursos, había que hostigar
y deprimir al enemigo, había que contrariar todos sus
cálculos y prolongar hacia el sur el hosco y árido panorama
de las punas. Y ello representaba el arrasamiento de
los sembradíos, el arreo de los ganados, el cegamiento
de las aguas, el incendio de las aldeas y los ranchos,
para batir económicamente al hispano y deprimirlo moralmente,
a fin de derrotarlo en el sitio oportuno y elegido con
antelación. |
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| A
base del heroismo de Jujuy, que hoy conmemoramos, el
ejército del norte pudo tender sobre estos cármenes
de maravillas, la desolación opresora del altiplano.
Esa era la gran maniobra de la campaña. Y ese era el
Bando famoso, el secreto formidable que por su naturaleza
aparéntemente bárbara y cruel, fue calificado de "impío"
por el mismo ejército que esperaba ansiosamente recursos
y fortaleza donde solo encontró hogares vacíos y pestilentes
carroñas. |
| Jujuy
se fué con Belgrano porque sabía que iba a producirse
Tucumán. Aquel pueblo no iba derrotado, no temía ni
al godo ni a las amenazas del Bando de Belgrano. Tampoco
tenía horror a la lucha sin cuartel: lo movió la responsabilidad
de las circunstancias, la necesidad de cumplir un plan
del que se sabía conscientemente la materia prima, el
impulso generoso de salvar el ideal naciente de la argentinidad.
Horacio
Carrillo
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